
Una nueva era de innovación tecnológica, impulsada por Blockchain y las criptomonedas, está transformando el sector financiero hacia un futuro más inclusivo y sostenible. ¿Cuáles son las claves para que no sea solo una utopía?
Como el ying y yang, todo objeto u herramienta puede ser utilizado para hacer el bien o el mal. El sistema financiero tradicional ha sido golpeado de manera reiterada y se enfrenta a problemas enquistados y estructurales como la falta de inclusión económica, la burocracia y la intermediación de terceros. Con la aparición de las criptomonedas y su tecnología de base, el blockchain, la resolución de estos conflictos se volvieron palpables y, al mismo tiempo, permite que los usuarios incrementen su confianza. No existen intermediarios por lo que las transacciones son mucho más seguras y de fácil verificación lo que termina representando un verdadero cambio de paradigma en donde para el usuario todo es más transparente.
No es la tecnología en sí la que puede afectar al sistema, sino el uso que se le da. Mientras que muchos usan estas herramientas para construir soluciones financieras, otros pueden emplearlas para maniobras especulativas. Es necesario regular con reglas claras y que pueda integrarse de manera eficiente este tipo de herramientas. Nuestro presente ya es digital y no se puede escapar de eso. La solución para un sistema más equitativo e inclusivo es establecer un marco regulatorio en donde queden expuestas las reglas del juego.
Un cambio de paradigma
La sociedad actual está viviendo, sin dudas, un cambio de paradigma. De un sistema centralizado con instituciones que marcan el paso y monopolizan la información a un modelo más descentralizado en donde cada usuario tiene acceso a datos de manera transparente, verificable e inmutable. Al eliminarse los intermediarios, la transparencia se incrementa.
La incidencia del blockchain sobre el sistema financiero actual es cien por ciento beneficiosa por varias razones. En primer lugar, es transparente y confiable porque las transacciones son registradas y verificadas por los participantes de la red lo que minimiza el margen de error y fraudes. Al mismo tiempo, al no contar con intermediarios financieros, se reducen los costos y tiempos, volviéndose más eficiente todo el proceso. En cuanto a la seguridad, la tecnología blockchain cuenta con encriptación avanzada que protege la información, convirtiéndose poco vulnerable y dificultando hackeos. La descentralización también juega un rol fundamental ya que al no depender únicamente de una entidad beneficia la inclusión financiera.
Cada vez más, la tecnología se va integrando al sistema financiero actual. El Euro Digital y el Yuan Digital son dos ejemplos de cómo algunos países, a través de sus instituciones bancarias nacionales, implementan monedas digitales que se encuentran respaldadas por la tecnología blockchain.
El futuro es hoy
La tecnología Blockchain representa una cadena de bloques en donde cada nueva información se almacena en uno de ellos y una vez que está completa, se une a otros formando una cadena. Cada modificación que se realiza deja un rastro por lo cual se convierte en una herramienta confiable y segura.
Esta tecnología surgió en 2008 con la creación del Bitcoin, la primera criptomoneda basada en Blockchain y que hoy en día se utiliza también para sellar contratos digitales que se ejecutan automáticamente cuando se cumplen ciertas condiciones. También se aplica a la identidad digital, a través de la cual se puede almacenar de forma segura y eficiente la información de identidad, simplificando procesos de verificación y autenticación; y a sistemas de votación, en donde este tipo de sistema puede garantizar la transparencia, seguridad y auditabilidad de los procesos.
Por eso cuando hablamos de Blockchain no se habla del futuro sino de una revolución que está ocurriendo en este preciso momento y que transforma el modo en que entendemos el dinero y los negocios. La integración de este tipo de tecnología y el uso creciente de criptomonedas apuntan a un camino hacia una inclusión financiera más integral y sustentable.
La educación financiera como estandarte
Si bien el futuro llegó y poco a poco se está adoptando la tecnología Blockchain a lo largo y ancho del mundo, aún quedan desafíos por delante que representan los cimientos para un verdadero cambio de paradigma.
Las monedas y pagos digitales en América Latina se están extendiendo cada vez más. La clave está en que los gobiernos deben invertir en infraestructura y educación para garantizar los beneficios de la digitalización y evitar fraudes. Educar para el buen uso de las herramientas es fundamental desde la escuela, con niños que ya son nativos digitales, y en empresas, gobiernos y entes autárquicos. Es urgente y necesario, en este futuro que llegó para quedarse, establecer las bases para no caer en las trampas de sistemas financieros obsoletos.