¿Son las criptomonedas la salida? El caso argentino y la búsqueda de estabilidad económica

Monedas De Criptomoneda En Mano Masculina Con Lupa Pila De Primer Plano De Bitcoin Y Otra Moneda Criptografica 300x191

Cuando el valor del dinero es cada vez menor, las personas empiezan a buscar formas nuevas de proteger lo que tienen. ¿Qué papel están jugando las criptomonedas en economías con alta inflación o inestabilidad monetaria? 

En lugares donde la inflación es constante y la moneda local se desvaloriza con rapidez, la idea de usar criptomonedas no suena tan extraña como en otros países donde todavía resiste.

En Argentina la relación con el dinero es compleja desde hace décadas. La gente aprendió a desconfiar del peso. No por capricho, sino por costumbre. En ese clima, las criptomonedas ganaron terreno. No porque sean perfectas, sino porque, al menos para muchos, representan una salida.

Mientras en otros países el uso de criptomonedas puede estar más ligado a la inversión o a lo tecnológico, en Argentina muchas personas las ven como una herramienta para no perder poder de compra. 

Una de las formas más comunes en que se usan las criptomonedas es como refugio de valor. Cuando el peso argentino se devalúa rápidamente, la gente busca cambiarlo por algo más estable. El dólar siempre fue la opción número uno. Pero comprar dólares en Argentina no es tan fácil. Hay límites, impuestos y trabas. Entonces, muchos se volcaron a las stablecoins, que son criptos ligadas al valor del dólar, como USDT o USDC. Así, se puede mantener el valor del dinero sin necesidad de pasar por un banco ni dejar rastros.

Hay quienes compran criptos para ahorrar, otros para pagar servicios y algunos hasta reciben su sueldo en monedas digitales. Aunque todavía no es algo masivo, ya no es raro encontrar usuarios que cobran en USDT o que usan un exchange como billetera. En muchos barrios se pueden encontrar locales que aceptan pagos en cripto, sobre todo si apuntan a clientes jóvenes o turistas.

Muchos trabajadores independientes que trabajan para empresas de otros países, eligen cobrar en criptomonedas para evitar los problemas del sistema bancario argentino. Cobrar en dólares en una cuenta local puede traer complicaciones. Pero si se cobra en cripto ese dinero no pasa por ningún banco ni se pierde en el camino. No sufre retenciones ni impuestos inesperados. Todo eso suma puntos para quien quiere cuidar lo que gana.

Otra razón por la que las criptomonedas se volvieron populares en Argentina tiene que ver con el acceso. Bancos, inversiones y cuentas bancarias en dólares no son términos comunes para todos pero una billetera digital se puede abrir desde el celular, sin mucha burocracia. Eso facilita las cosas, sobre todo en un país donde las reglas cambian todo el tiempo.

Sin embargo, no todo es tan simple. El mundo cripto tiene desventajas. Los precios pueden variar mucho, incluso con las stablecoins hay riesgos técnicos o de liquidez. Además hay muchas estafas cerca. No es raro ver grupos de Telegram o cuentas de Instagram que prometen ganancias mágicas si uno “invierte” en tal o cual proyecto. Muchas personas cayeron en esas trampas. Algunas por desesperación, otras por falta de información.

 

La atracción de las cripto y la relación con el estado

 

A pesar de los obstáculos y los riesgos, la inclinación hacia las criptomonedas sigue creciendo, en parte porque muchos inversores sienten que no tienen otra opción. Para ellos, dejar la plata en el banco puede significar perder el 10% o 20% de su valor en un par de meses, entonces buscan otra alternativa que, además, no requiere tanto papeleo ni  permisos, por esto gana terreno.

El uso de criptomonedas también se cruza con el tipo de cambio. En Argentina hay varios tipos de dólar (oficial, blue, MEP, tarjeta, solidario) Cada uno con un precio diferente. Ese desorden hace que se busquen formas más claras y directas de cambiar el dinero. Plataformas como Lemon, Buenbit o Binance ofrecen una salida. Se puede comprar una stablecoin y venderla en pesos a una cotización parecida al dólar blue. 

El Estado no ve con buenos ojos todo este movimiento. Hay regulaciones que intentan controlar las operaciones y cada tanto aparecen nuevas medidas para frenar o limitar el uso de criptomonedas. Pero es difícil ponerle freno a algo que no depende de una oficina ni de un horario. 

Las empresas, sobre todo pymes, también empezaron a mirar el mundo cripto. Algunas para pagar servicios del exterior y otras para recibir pagos de clientes que están en otros países. El objetivo es el mismo, usar cripto para evitar la demora del sistema bancario o los costos asociados a transferencias internacionales. 

Argentina es un caso especial pero no único. En otros países como Venezuela y Turquía se presentan situaciones parecidas. Pero en Argentina se mezcla todo, crisis repetidas, controles cambiarios, creatividad popular y un nivel de digitalización bastante alto. Por eso, el crecimiento del uso de criptomonedas tiene más que ver con la necesidad que con una moda pasajera.

 

Scroll al inicio